¿Está el Keynesianismo de vuelta?

Puede estarlo con una interesante combinación.

Siempre es difícil cambiar, y en los mercados cambiar significa volatilidad. A partir de enero habrá que mantener a la vista al VIX (Índice de Volatilidad del S&P500). Respecto al aftermath de las elecciones, los mercados se dieron cuenta del potencial alcista de tener a Trump como presidente. Después de las caídas iniciales, el mercado rectificó, dejando a ganadores (sector petrolero, construcción, farmacéuticas…) y vencidos (renovables, México, free trade que afectará a diferentes sectores en el largo plazo…).

¿Cuáles son esos cambios? Trump planea emitir un billón de dólares en deuda para un estímulo fiscal masivo, hecho que llevará a la Fed a subir tipos como buffer para activos de riesgo cuando la economía está sobrecalentándose. Deberán ser precavidos ya que una subida demasiado alta puede derrumbar a los mercados y causar una recesión.

Si analizamos la emisión de deuda necesaria para esos estímulos vemos que será una emisión que no estará soportada por QE (Quantitative Easing) desde la Fed. Mientras tanto en Europa no hay estímulos fiscales significantes, pero sí expansión monetaria con QE; en Japón cuentan con un híbrido en el cual la política monetaria facilita la política fiscal. ¿Qué quiere decir esto? Principalmente que el déficit norteamericano será financiado por el famoso helicopter money que llega desde inversores japoneses y europeos.

Es curioso e irónico que el proteccionismo de Trump traiga consigo la necesidad del ECB y del BoJ (Bank of Japan) para hacer América grande de nuevo. Los riesgos de que los Bancos Centrales cambien de ruta son claros y ponen en peligro la estabilidad de la expansión fiscal. Un parón del QE haría subir los tipos a los que se financian los proyectos expansivos estadounidenses. Es probable una subida de la volatilidad debido al giro de unas expectaciones para una expansión fiscal que se basan en un mayor crecimiento, inflación y altos yields, pero que en este caso puede no tener altos yields debido a la actuación de los Bancos Centrales ya sea siguiendo el modelo híbrido japonés, apoyando expansiones fiscales con monetarismo que mantiene artificialmente los tipos bajos o por un efecto cross-border. De igual manera, Estados Unidos necesita mantener cierta amistad con dos jugadores más, China y Arabia Saudí, grandes acreedores de su deuda; si estos comienzan a vender papel americano de una manera agresiva el plan se tambalea.

Los días de baja volatilidad, sin gasto fiscal y con políticas monetaristas maternales están probablemente terminados en EEUU, veamos cómo avanza la partida.

 

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